¿Por qué visitar Yucatán?

El estado de Yucatán, ubicado en la península del mismo nombre, no sólo tiene una posición privilegiada entre los destinos emergentes más atractivos de México, sino que también destaca por la amplia gama de recursos sociales, ecológicos, culturales y turísticos que ofrece a sus habitantes y visitantes.

Sin embargo, al hablar de Yucatán, no debes pasar por alto su capital, Mérida, que ha sido reconocida a nivel nacional por sus altos índices de seguridad y competitividad (UCI. 2020). La ciudad blanca, como se le conoce cariñosamente, ha comenzado a atraer grandes inversiones en infraestructura año tras año y se ha desarrollado como un punto estratégico regional para el turismo médico. Miles de personas de los estados vecinos y de toda la región del Mayab visitan sus hospitales de primer nivel, tanto públicos como privados.

Con una imponente arquitectura colonial que alberga galerías, museos, concept stores y restaurantes de talla internacional. Además, el centro de la blanca Mérida es una de las zonas con mayor oferta cultural de todo el sur de México, con barrios, pasillos y mercados que combinan la vanguardia internacional con el encanto regional y la vitalidad de su gente.

Si algo valoran los yucatecos es su oferta gourmet, la cual ha sido reconocida por su sorprendente crecimiento, aterrizando en el radar de chefs mundiales como René Redzepi, Regina Escelante, Roberto Solís y Massimo Bottura. Cabe destacar que los restaurantes no sólo se encuentran en Mérida, sino que también están repartidos por el interior del estado, donde las haciendas albergan experiencias gastronómicas que tienen en vilo al resto del país.

Hay dos cosas que no debes pasar por alto al mencionar Mérida y Yucatán, de sus raíces mayas de las que se derivan una serie de valores culturales invaluables, y las maravillas arqueológicas consideradas patrimonio histórico de la humanidad, siendo Chichén Itzá el ejemplo más destacado de este grupo. Los cenotes, llenos de misterio y magia, son considerados joyas custodiadas por la selva peninsular, estos pozos de agua dulce se abastecen de un sistema de ríos subterráneos que se conectan entre sí y desembocan en uno de los secretos locales mejor guardados.