Siga los pasos de Rut: J. Lee Grady

Si quiere servir a Cristo completamente, debe romper con su pasado. No puede mantener una conexión con el pasado.
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Si había alguien considerada inelegible para recibir la gracia de Dios y su perdón, esa era Rut, pero aún así ella es una ejemplo de mujer que no se conformaba con el no. En el primer capítulo de Rut, ella juntó sus cosas y se dirigió a Israel con Noemí, prometiendo adorar a su Dios.

 

En el segundo capítulo, ella descubrió la bondad de Dios en los campos de trigo de Booz cuando él les dijo a sus trabajadores que le dejaran granos para ella. En el tercer capítulo, ella se convirtió en una persona tan audaz que fue a ver a Booz y se acostó a sus pies para pedirle que se casara con ella.

 

(Como Noemí era pariente de Booz, Rut estaba peticionándole que ejerciera la ley llamada “obligación de pariente” en la que el pariente más cercano debe casarse con la viuda para proteger su linaje.) Y en último capítulo de su historia, esta muchacha desprivilegiada de Moab se casó con Booz y vemos a un coro de israelitas diciéndole:

 

“Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén” (Rut 4:11).

 

¿Cómo pasó Rut de ser una estigmatizada pagana a convertirse en una celebrada “hija de Raquel y Lea”? Ella tomó el mismo camino que usted debe tomar. Primero, se fue de Moab. Como ella quería servir al Dios de Israel, estaba dispuesta a olvidar el pasado.

 

Ella dejó la vergüenza, los dioses falsos, la decepción y las mentiras de la tierra de sus padres. Ella estaba dispuesta a dejar a su hermana, Orfa, a quien le faltaba determinación. Si quiere servir a Cristo completamente, debe romper con su pasado. No puede mantener una conexión con el pasado. A menudo pensé en el viaje que Rut y Noemí hicieron desde Moab hasta Belén, dándome cuenta de que tenían que cruzar el río Jordán para llegar a su nuevo hogar.

 

Esto es importante. No solo es el Jordán el punto en el que Josué y los hebreos en la tierra prometida, es también el lugar donde Jesús fue bautizado en agua por Juan. El Jordán representa las aguas del bautismo. Muchos cristianos luchan en sus caminos espirituales porque ellos no se detienen en el Jordán. No se dan cuenta de lo importante que es el bautismo en agua.

 

NO ES UN RITUAL

 

El bautismo es un ejercicio espiritual donde le decimos adiós a la vieja vida y recibimos la nueva. Es cuando renunciamos públicamente a las cosas del pasado como el egoísmo, la avaricia, la lujuria, la parranda, el enojo, las adicciones, y cualquier otra cosa a la que estábamos esclavizados en el mundo.

 

El bautismo en agua es esencial para cada cristiano que quiere servir al Señor de todo corazón. Segundo, Rut encontró una mentora en Noemí. Esto es importante para usted como una cristiana en crecimiento. Dios nunca diseñó la vida cristiana para que la viva sola. Él desea que la viva en comunidad, y quiere poner madres espirituales en su vida que puedan ayudarle en este viaje.

 

Si no tiene una mentora, ore y pídale al Señor que ponga a una en su camino. Rut nunca hubiese llegado a Belén ni tampoco hubiese ido a los campos de Booz si Noemí hubiese estado cerca para aconsejarla. Usted no puede llegar a ningún lado espiritualmente sin mentores. Tercero, Rut descubrió la compasión del Señor cuando estaba en los campos de Booz.

 

                                

 

Ella no tenía idea de qué bueno era el Dios de Israel hasta que Booz y sus parientes demostraron generosidad con ella. Ella había oído de la bondad del Señor de su suegra, pero ella lo experimentó en Belén. Usted tiene que conocer al Señor pasando tiempo con Él. Debe convencerse de que Él está con usted y no en contra suya. Debe edificar su confianza sobre la bondad de Jesús.

 

Cuarto, Rut estaba dispuesta a ir a la era donde Booz estaba durmiendo. Rut estaba desafiando a la tradición al hacer esto. Además, ella estaba arriesgando su vida, porque las mujeres no se paseaban por la era donde los hombres bebían y estaban de parranda. Ella puso su confianza en Dios, y también confió en Booz, que era un hombre moral el cual la protegería. Ella se armó de gran valor para lograr su decisión.

 

En la Biblia, las eras eran simbólicas del trabajo de refinación del Espíritu Santo. Juan el Bautista dijo esto de Jesús: "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará". Mateo 3:11-12, énfasis añadido.  Este pasaje muestra que la obra del Espíritu Santo no solo es fortalecedora. Él también viene para refinarnos.

 

Él viene con su cernidor y nos sacude como al grano para remover la cáscara, las malas actitudes, los malos comportamientos, el egoísmo, el orgullo y la corrupción que nos contaminan. Cuando venimos a la era y nos entregamos a la operación del Espíritu, le damos permiso de invadir nuestra privacidad, abrir nuestros roperos, mirar dentro de los cajones, tirar hacia atrás la alfombra y exponer todos nuestros pecados para que podamos ser más como Cristo.

 

Cuando Rut vino a la era buscando la mano de Booz en matrimonio, ella también se entregó a este santo proceso de refinamiento. Ella se entregó completamente, y al mismo tiempo reunió su pedido solicitar lo imposible. Como resultado de su fe, ella fue injertada dentro de la familia de Dios y se convirtió en una hija de Israel.

 

Esta también puede ser su porción si usted deja todo para seguir a Cristo.

 

UN MENSAJE DE SU PADRE CELESTIAL

 

Mi querida hija: No importa los pecados que hayas cometido, ni importa cómo fuiste usada o abusada, yo te he cubierto con la sangre de mi precioso Hijo. Tú pasado no te define. Yo te redimí. Mi Hijo pagó el precio completo por tu pecado y culpa, y cuando te arrepientes y le invitas que venga a tU vida, yo remuevo tus pecados tan lejos como el oriente está del occidente.

 

Mi amor cubre multitud de pecados. Cuando te miro ahora, no veo las fallas del pasado, ni tampoco los errores, ni tampoco llevo la cuenta de tus pecados. Eres una nueva criatura en Cristo. Todo es nuevo. COmo decidiste seguirme, te he dado una nueva naturaleza.

 

Mi Hijo vive en tu corazón y te he cubierto con ropa de justicia. Puedes venir a mí confiadamente y siempre te recibiré con los brazos abiertos. Eres mi hija amada y deseo pasar tiempo contigo. - Tomado del libro "Las intrépidas hijas de la Biblia", por J. Lee Grady. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso de la Revista Vida Cristiana. www.vidacristiana.com.


05/05/13
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