Sam R. el rostro cristiano de la lucha pro migrantes

“Si un candidato no está a favor de la reforma de la Ley de Inmigración, no deben votar por él”, dice Samuel Rodríguez a los cristianos hispanos de Estados Unidos.
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Nacido en Nueva Jersey, el reverendo Samuel Rodríguez, de 44 años, se ha convertido en una de las voces más importantes del movimiento evangélico de Estados Unidos.

 

Desde la presidencia de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos (NHCLC, por sus siglas en inglés), Rodríguez busca ejercer presión en el Congreso a favor de una reforma de inmigración.

 

La NHCLC constituye la mayor organización de cristianos hispanos de Estados Unidos, ya que representa a unas 40 mil iglesias, en momentos en que 16 millones de hispanos que viven en ese país se confiesan evangélicos.

 

“Estoy a favor de una reforma total”, ha declarado más de una vez Rodríguez, quien no admite que se lo vincule a ningún partido político.

 

“Un seguidor de Jesucristo no debe estar casado con un partido, debe ser siempre independiente y evaluar los candidatos de acuerdo a sus valores personales”, dijo recientemente a un corresponsal del diario El Nuevo Día, de Puerto Rico.

 

“Le hablo a nuestros feligreses en 45 estados: si un candidato no está a favor de la reforma migratoria, no deben votar por él”, añadió.

 

 

 

EL LLAMADO

 

 

Rodríguez es hijo de padres puertorriqueños que dejaron la Isla para buscar mejores oportunidades en Estados Unidos. Esta circunstancia inspira su lucha, junto al mandato bíblico de acoger al extranjero.

 

“La enseñanza que nos da Cristo en Mateo 25 es que la medida del cristianismo es cómo nosotros tratamos al extranjero, al que tiene sed, al que tiene hambre. Me identifico con el inmigrante porque sufrí racismo siendo niño y joven.

 

"Me crié en una ciudad que amo y aprecio, pero sufrí el racismo diario. Estaba casi todos los días en la oficina del director del colegio, porque me defendía de los comentarios que me hacían. Soy pastor de inmigrantes”.

 

Criado en un hogar cristiano, el reverendo Rodríguez tuvo una experiencia particular a los 14 años, cuando un pastor del programa antidrogas Teen Challenge fue a predicar a la iglesia donde la familia se congregaba.

 

A mitad del servicio, el predicador dijo que allí había un joven de nombre Samuel que iba a ser utilizado por Dios para llevar el mensaje del evangelio a presidentes y líderes poderosos.

 

Dijo también que iba a ser portavoz de su pueblo y que sería un instrumento para cambios positivos. Aunque en ese momento dudó, un año después otro predicador le dio el mismo mensaje. “Ese fue el llamado que me dio empuje”, reconoce hoy el líder evangélico.

 

 

EL LIDERAZGO

 

 

 

A los 16 años Rodríguez formó parte del Congreso Nacional Hispano Cristiano y a partir de allí creó un programa de radio que se trasmitía en Latinoamérica. Luego tuvo un programa de televisión con la Cadena del Milagro de Yiye Ávila, desde Bethlehem.

 

Su popularidad entre los hispanos en Estados Unidos creció rápidamente y llegó a reunir a 10.000 jóvenes latinos en un mismo local.

 

En el año 2000 fue reclutado por el Dr. Jesse Miranda, de la Alianza Ministerial Evangélica Nacional (AMEN), que fue el primer líder latino evangélico que se reunió con un presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. En el 2001 Rodríguez fue elegido para asumir el liderazgo de la organización y así nace la NHCLC, entidad que preside en la actualidad y que le ha abierto las puertas de la Casa Blanca.

 

El presidente Bush lo invitó a ser consejero en diversos de temas y también se ha reunido en numerosas ocasiones con el presidente Obama.

 

“Quiero reconciliar los mensajes de Billy Graham y Martin Luther King”, ha declarado en distintas oportunidades, haciendo referencia a la conexión crucial entre la justicia social bíblica y la rectitud espiritual.

 

Para subrayar la necesidad de que el Congreso tome medidas para aprobar la reforma de la Ley de inmigración, el presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano hizo un ayuno de 40 días a finales del 2013. 

 

Este hecho tuvo gran impacto público, ya que Rodríguez ha sido reconocido por la CNN como “ el líder del movimiento evangélico hispano”.

 

 

PRINCIPIOS DEL CRISTIANISMO

 

 

Samuel Rodríguez y los líderes de la NHCLC están convencidos de que la reforma de la Ley de inmigración es un asunto que afecta tanto el aspecto espiritual como el político.

 

Han estado buscando activamente el apoyo de la comunidad cristiana evangélica, que en un momento dudó en aceptar la reforma, pero ahora cree que es necesaria para la sanidad social de las comunidades, traer la paz social y promover la rectitud y la justicia.

 

El año pasado Rodríguez publicó un libro titulado “La agenda del Cordero” ( www.lambsagenda.com ), en el que plantea la necesidad de volver a los principios básicos del cristianismo. “Retomar los principios básicos del cristianismo significa ampliar nuestros esfuerzos de manera simultánea en dirección del eje vertical de Dios y el eje horizontal de nuestro prójimo.

 

"Si los cristianos damos un paso hacia adelante con fe, nuestros mejores días están por venir, en términos personal y social, espiritual y cultural”, expresa Rodríguez. En marzo el líder evangélico fue portada de la revista Cristiana “Outreach” que dedicó su edición al tema de la reforma de la Ley de Inmigración.

 

 

BASES PARA LA REFORMA

 

 

La NHCLC apoya que la reforma se centre en tres elementos principales para poner fin a toda inmigración ilegal.

 

En primer lugar consideran que se debe incrementar la protección de las fronteras no sólo como control del paso de personas, sino para impedir más muertes en el peligroso tránsito. Para ello piden que se incluya el uso de rayos infrarrojos, el uso de satélites y otras tecnologías además de potenciar la presencia de las patrullas fronterizas.

 

Segundo, piensan que se debe crear un programa para trabajadores invitados, regulado por las normas del mercado, que proporcione formas legales y transparentes para que muchos miles de familias indocumentadas puedan obtener el estatus legal, de una manera coherente con los valores cristianos sobre los que se fundó la nación norteamericana.

 

Y por último, creen que se deben desarrollar normas para que los residentes indocumentados sin antecedentes penales que están obteniendo la ciudadanía reciban conocimientos cívicos, aprendan el idioma y realicen trabajos de servicio a la comunidad local. (Autores: Verónica Rossato. Fuentes: El Nuevo Día, Protestante Digital). 

 


30/04/14
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