Robles Ortega, el mexicano que podría ser Papa

Entre los gustos que mantiene Robles Ortega está el del deporte, destacándose en el alpinismo.
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Nacido hace 62 años en el rancho El Troje, a escasos 3 kilómetros de la cabecera municipal de Mascota (191 kilómetros al oeste de Guadalajara), José Francisco fue el tercero de los 16 hijos del matrimonio formado por Francisco Robles Arreola y Teresa Ortega.

 

Cursó sus estudios en el Colegio Morelos, un centro educativo de religiosas. En su infancia, siguiendo el ejemplo familiar aprendió a rezar y asistir a misa, destacó porque de ser un niño juguetón y travieso, con el tiempo, cuando se hizo acólito de la parroquia, su carácter se tornó más reservado.

 

En las vacaciones escolares ayudaba al padre en la siembra de maíz y trigo y acarreaba a caballo la leche de la ordeña que se producía en el rancho de la familia. Le gusta manejar, aprendió a conducir el tractor del predio.

 

Comía de todo, sin gustos especiales y disfrutaba del queso y las jericallas de sabores que su mamá le preparaba. Fue el único de los 9 compañeros que se inscribieron al seminario y terminó exitosamente convertido en cardenal. Ahora, ya convertido en cardenal, suele visitar su tierra, al menos una vez por año, y disfrutar del rancho y acudir a dar gracias a la virgen de Talpa en el mes de julio.

 

LA ORDENACIÓN

 

Se ordenó sacerdote en 1976 en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en Mascota y partió a Roma, Italia, a completar sus estudios en teología dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana. Tras su regreso de Europa se instaló como vicario de la parroquia de Santa María de Guadalupe en Autlán y prefecto de estudios y de disciplina del Seminario menor de Autlán.

 

Al año siguiente fue nombrado rector del seminario y consultor diocesano y presidente del Consejo Presbiteral. De 1985 a 1991 fungió como vicario general de la diócesis de Autlán, promotor diocesano para el arte sacro y profesor de filosofía y teología en el Seminario menor de Autlán. En abril de 1991, el papa Juan Pablo II lo designó obispo auxiliar de Toluca y terminó convertido en obispo titular de Toluca, diócesis donde permaneció hasta 2003, cuando el papa lo designó arzobispo de Monterrey.

 

VARIAS CAMISETAS

 

A los 58 años de edad, José Francisco es un consumado deportista: escaló el pico norte del Cerro de La Silla (que mide 1,800 metros); el ascenso duró 4 horas y media, llevaba únicamente 5 litros de agua. Ha subido otras montañas de Nuevo León porque le gusta el contacto con la naturaleza.

 

Disfruta especialmente del futbol, pero no se aferra a una sola camiseta pues dice que al final de la liguilla, tiene tres o cuatro equipos, y por eso nunca se frustra, porque si falla uno, queda otro, dice sonriente. Como coincidencia en los sitios donde ejerce como prelado los equipos de futbol siempre han sido campeones.

 

Durante los 12 años que estuvo en Toluca, el equipo fue campeón. Por ello sus feligreses lo bromeaban con chistes como “¿Cuál es el colmo del obispo de Toluca?… pedirle a Dios por los Diablos”. Sin embargo, tras su cambio a Nuevo León, su buena fortuna irradió también a los otros conjuntos deportivos: a su llegada los Rayados de Monterrey se alzaron con el título y temporadas más adelante, los Tigres.

 

En su tiempo libre, además de subir por las alturas, gusta de caminar, leer, escuchar música clásica, instrumental y norteña, así como también conducir su vehículo. Fue nombrado cardenal por el papa Benedicto XVI, en el Consistorio, celebrado en la Ciudad del Vaticano, en 2011. Después fue aceptado como miembro del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, y presidente de la Comisión Episcopal para el Diálogo Interreligioso y Comunión en México.

 

PUENTES Y LAZOS

 

Como representante del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), ante la organización mundial “Líderes Religiosos por la Paz” para América Latina, el arzobispo de Guadalajara, aseguró que una de sus misiones será establecer lazos con todos los sectores, incluyendo las autoridades civiles, para construir una mejor sociedad.

 

Reconoció que si bien Guadalajara y Monterrey comparten la inseguridad y la violencia por la descomposición social es necesario analizar y atender las causas: la educación, atención a las familias, la creación de puestos de trabajo digno y bien remunerado; implica la justicia, la fortaleza y la depuración de las instituciones dedicadas a la impartición de justicia.

 

Porque mientras no se atiendan esos factores, será imposible que se controle a los cárteles, sentenció al tomar posesión como arzobispo de Guadalajara. Y no eludió el papel de la iglesia católica en este panorama pues asegura que si no contribuye a la reconstrucción de la persona, de la familia y del tejido social, entonces "algo le está faltando”.

 

El purpurado manifestó que también estará abierto a los hermanos que no comparten la fe católica, “porque no por ello son nuestros enemigos, son hermanos y podemos construir relaciones fraternas y positivas”.

 

SUS RETOS

 

El asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo (1993) fue un tema prioritario para su antecesor, pero Robles Ortega dijo: “quisiera pensar que la demanda de justicia, tanto en el caso del cardenal Posadas como en muchos otros casos, tiene que ampliarse. Debe abrirse el horizonte para no polarizar sobre una persona solamente, dejando de lado lo que ahora estamos viviendo.

 

Guadalajara, como Monterrey y otras ciudades u otros estados, no están libres de este flagelo que es el crimen organizado; por tanto, hay que abrir el horizonte, para trabajar por un esquema de justicia”.

 

Otro tema polémico es la edificación del Santuario de los Mártires Cristeros pero él respondió que con tal adelanto de la obra ya no se puede detener y se mostró partidario de un diálogo estrecho entre “religión, cultura y ciencia” para lograr una renovación profunda que permita atender las necesidades de la sociedad.

 

Pese a que algunos escépticos no esperan virajes drásticos si albergan señales de apertura y nuevos aires como lo señala Reneé de la Torre Castellanos, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) para quien la importancia de estrechar lazos con diferentes credos “debe ser toral en Guadalajara, donde si bien la religión católica sigue siendo mayoritaria, son cada vez más los que abandonan esta fe y optan por otras alternativas”.

 

Y menciona la ríspida relación que tuvo Sandoval Íñiguez con la iglesia de la Luz del Mundo. En términos generales, su gran reto ha sido acercar a los laicos y a los fieles que abandonan el catolicismo, así como allegarse de un trato cercano con los sacerdotes y promover los valores cristianos.

 

La tarea no será nada sencilla para el ahora pastor de una de los mayores territorios del mundo católico, con 6.4 millones de fieles. En pos del éxito esgrimirá sus mejores armas: la conciliación el diálogo. La Frase:  “La obediencia me trajo a servir a la Iglesia de Monterrey, la misma obediencia me lleva a servir ahora a la Iglesia de Guadalajara”. Cardenal Robles Ortega. Fuente: contenido.com.mx.


11/03/13
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