¡Que también los pastores regresen a la iglesia!

¡Vuelvan a la iglesia, pastores, y sobre todo, vuelvan al Dios de la Iglesia!
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Para reflexionar: Dicen que una oveja cargó demasiado peso extra porque estuvo caminando 6 años sin un pastor que la cuidara y le cortara la lana, hasta que regresó a la iglesia y encontró uno que lo hizo rápidamente.

 

Todos coinciden en que "debes volver a la iglesia", y ponen ejemplos como éste.

 

Yo pienso lo mismo, aunque todavía faltaría ver a qué le llaman iglesia algunos, pero además opino que, aún estando ahí, muchos pastores deben volver a la iglesia.

 

Deben volver aquellos que, aunque nunca se retiraron físicamente, sí lo hicieron espiritualmente porque dejaron de ser aquellos que apasionadamente buscaban el rostro del Señor para recibir el mensaje fresco que predicarían con temor y temblor desde el púlpito.

 

Deben volver aquellos que, aunque siguen hablando Palabra de Dios ante su congregación, se fueron enfriando y deslizando hacia las comodidades y la vanidad de sus pensamientos, y ya no predican lo que Dios desea hablar a su pueblo sino lo que sus emociones les hacen "sentir", o lo que escucharon en una prédica por internet.

 

Deben regresar aquellos pastores que, aunque fisicamente siguen ahí, hace tiempo perdieron ese primer amor, se fueron deslizando hacia las comodidades y hasta los lujos inimaginables, y que ya solamente muestran "interés" hacia las ovejas que tienen dinero o alguna posición de influencia.

 

Deben volver aquellos pastores que se quitaban la comida de la boca para darle al necesitado, que lloraban con el que llora y hasta en la madrugada salían al hospital para orar por alguien que los llamaba con urgencia.

 

Deben volver a la senda antigua aquellos que, habiendo sido rescatados de drogas, adulterio, brujería, soberbia y todo tipo de fango, ahora no quieren acercarse a la "gente tóxica" porque los contamina y les "roba energía", olvidándose de que cuando ellos fueron los "tóxicos" hubo gente piadosa que se negó a si misma por rescatar sus almas con paciencia y servirle con amor a Dios.

 

Es verdad que actualmente ser pastor implica una carga física, emocional y espiritualmente muy grande.

 

Que muchos están en la quiebra, agotados, desanimados, amenazados, que han sufrido infartos o han estado a punto de sufrirlos y que, por si fuera poco, sufren todo eso en silencio porque, tristemente, ellos tampoco encuentran un pastor o consiervo de confianza con el que puedan abrirse y ser ministrados debido a la falta de verdadera unidad entre los que se dicen siervos del Dios altísimo.

 

Pero como muchos dicen desde el púlpito, "cuando tu sabes que sabes cómo andas, podrás engañar a la gente pero a Dios no".

 

Así que, aquellos que saben que ya no son los mismos, aquellos que muy dentro de sí reconocen que se enfriaron y ya no buscan esa Palabra viva para predicar, ojalá pronto reaccionen porque mientras lo hacen también estarán lastimando quizá a mucha gente que, literalmente, pone su vida en sus manos y de todo eso habrán de dar cuentas.

 

Ojalá que reaccionen pronto y despierten de ese letargo y/o de las vanidades en que anden antes que, por su propio bien, Dios trate con ellos de maneras que quizá no les van a gustar pero que serán para volverlos al redil por lo mucho que los ama.

 

¡Vuelvan a la iglesia pastores, y sobre todo, vuelvan al Dios de la Iglesia, que si reconocen sus pecados los perdonará y los restaurará, y como el Pastor de pastores que es, les quitará todas esas cargas que acumularon y les dará nuevas fuerzas para servirle con todo el corazón y todo su ser! (Autora: Teresa Ochoa/enlabrecha.mx).

 


04/09/16
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