¿Qué creen los evangélicos sobre la Biblia?

Un análisis de lo que creen las denominaciones evangélicas españolas sobre la Biblia.
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(Autor: Will Graham).- En esta serie de seis estudios dedicados a ‘¿Qué creen los evangélicos?’, analizaremos las declaraciones de fe de dieciséis denominaciones protestantes en España.

Nos limitaremos a dieciséis porque no podemos examinar todas las confesiones de fe de las diferentes iglesias evangélicas. Pero nuestro estudio sí nos permitirá ver qué es lo que cree la mayoría de los evangélicos en la península ibérica a nivel doctrinal.

Las denominaciones que estudiaremos son las siguientes: la Iglesia Evangélica Española (IEE), la Iglesia de los Hermanos, la Federación de Iglesias Evangélicas independientes de España (FIEIDE), la Iglesia Metodista Unida y el Cuerpo de Cristo,
 la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE) y la Iglesia de Dios.

 

También los Menonitas, la Iglesia de Cristo, las Iglesias Evangélicas Biblia Abierta, Asamblea Cristiana, el Ejército de Salvación, la Iglesia Salem, las Iglesias Buenas Noticias, la Federación de Asambleas de Dios de España (FADE) y la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE).

Sin lugar a dudas la gran ausente de la lista es la Iglesia de Filadelfia –precisamente la más grande de España- puesto que después de varios meses de búsqueda, e-mails y llamadas telefónicas nos ha sido imposible encontrar un solo ejemplar de su confesión de fe.

 

Otro factor que tener en cuenta es que la Iglesia Salem y las Iglesias Evangélicas Buenas Noticias tienen la misma declaración de fe. Con estos datos en mente, empecemos con nuestro estudio sobre lo que creen los evangélicos españoles sobre la Biblia.

 

En las siguientes semanas, si el Señor quiere, hablaremos sobre lo que los evangélicos creen sobre Dios, la salvación, la Iglesia y la escatología. Esperamos que disfrutéis de este viaje teológico. Estamos encantados de teneros abordo.

Así que, ¿qué creen los evangélicos sobre la Biblia? ¿Y qué no creen?


I.- PUNTOS DE ACUERDO

01.- La Biblia es la suprema autoridad de fe y conducta

En obediencia al legado de la Reforma, las iglesias evangélicas creen que la Biblia es la suprema autoridad en cuanto a fe y conducta. Como lo expresa la FIEIDE, “Creemos que la Biblia tiene suprema autoridad en cuestiones de fe y conducta”.

 

Todas las familias denominacionales en España dirían “amén” a esto. En términos de la historia protestante, esta creencia se podrá expresar en las palabras del principio formal de la Reforma ‘Sola Scriptura’.

Esto no quiere decir que los protestantes no puedan aprender de teólogos ni de la historia; pero sí significa que hay una diferencia cualitativa entre los escritos bíblicos y cualquier otro tipo de literatura. Sólo la Palabra puede atar la conciencia del creyente. “Mi conciencia está presa de la Palabra de Dios” (Martín Lutero).

02.- La inspiración de la Biblia

 


¿Por qué es la Biblia la suprema autoridad de fe y conducta? Porque ha sido inspirada por Dios.

 

Cuando las diversas declaraciones de fe hablan sobre la inspiración de la Biblia, suelen referirse a sus manuscritos originales, por ejemplo, en la confesión de Salem/ Buenas Noticias se lee que creen en, “la inspiración divina, plena y verbal de las Sagradas Escrituras en sus documentos originales”.

Esto significa que hay una distinción entre los manuscritos originales y las traducciones modernas de los mismos. Donde los originales fueron inspirados directamente por Dios –gracias a la obra del Espíritu Santo actuando a través de sus escritores- las versiones modernas de la Biblia no son estrictamente inspiradas.

 

Pero esto no quiere decir que las versiones contemporáneas de la Biblia no sean dignas de credibilidad. Simplemente, son traducciones de un texto inspirado a otro idioma.

Además del tema de la inspiración, hay otros vocablos empleados para describir la autoridad de la Biblia. En algunas confesiones de fe se enseña que la Palabra de Dios es inerrante, esto es, que la Biblia no contiene error alguno (FIEIDE, FADE, UEBE, Asamblea Cristiana). En esta cuestión la IEE es más ambigua porque estipula que las Escrituras “están libres de error en todo cuanto atañe a la salvación del hombre”.

La implicación sería que Biblia podría equivocarse en cuanto a asuntos históricos, geográficos, matemáticos, culturales; pero no en cuanto a la redención. Otro vocablo parecido en algunas confesiones de fe es la palabra infalible (FADE, Biblia Abierta, Cuerpo de Cristo, FIEIDE, Hermanos), la cual sería un sinónimo de inerrante en el sentido de que la Biblia no puede fallar ni equivocarse.

03.- La perspicacia de la Biblia

La doctrina de la perspicacia de la Biblia, aunque no nombrada textualmente en ninguna confesión de fe, sí está presente. En términos sencillos, la perspicacia de la Palabra se refiere a la convicción protestante de que el texto de la Biblia es lo suficientemente claro como para ser entendido por cualquier lector, sobre todo con respecto a su mensaje de salvación.

 

El Espíritu de Dios puede alumbrar la mente de cualquiera para que éste capte el sentido de la Biblia y así ser salvo.1

Declara la FIEIDE, “Creemos que Dios, de manera especial, se ha revelado a sí mismo y nos ha revelado, de manera completa, el conocimiento de su voluntad que es necesario para la salvación del hombre en los escritos que componen lo que llamamos Sagradas Escrituras o Biblia”.

 

Tanto la IERE como los Metodistas y la IEE expresan la misma creencia de maneras distintas. En realidad, cualquier declaración de fe que confiesa ‘Sola Scriptura’ lo hace basándose en la perspicacia de las Sagradas Escrituras. Al fin y al cabo, ¿cómo podría la Biblia ser la suprema autoridad de nuestra fe y conducta si no fuese lo suficientemente claro como para ser comprendida?



04.- Otras autoridades aparte de la Biblia

Gracias a las doctrinas de ‘Sola Scriptura’ y la perspicacia de la Escritura, los protestantes tienden a minimizar otras autoridades no bíblicas. Los libros apócrifos –aceptados como canónicos por la Iglesia Católica Romana- son rechazados por los evangélicos porque no fueron inspirados por el Espíritu de Dios (FIEIDE, IEE).

 

En palabras de la IEE, “Fuera de la Biblia no reconocemos ninguna regla infalible en cuestiones de fe y moral. Los libros llamados apócrifos, incorporados a algunas ediciones de la Biblia, carecen de carácter normativo absoluto”.

Luego está el tema de la Tradición eclesiástica que predomina en la teología católica. De nuevo, recalca la IEE que, “No reconocemos carácter autoritativo, independiente de las Sagradas Escrituras, a la llamada Tradición eclesiástica, o sea, al conjunto de interpretaciones de las Sagradas Escrituras en la Iglesia a través de los tiempos”.

 

Más o menos la mayoría de los evangélicos españoles estaría de acuerdo con este análisis. La Tradición puede tener algo de valor siempre y cuando esté sujeta a la Biblia (por ejemplo, los escritos de Agustín, Lutero, Calvino, Zuinglio, etc.). Y lo que no cuadra con las Escrituras tiene que ser rechazado en el nombre del Señor.

 

La denominación evangélica con la visión más positiva de la tradición sería la IERE, la cual cree que, “la tradición nos ayuda a interpretar la Escritura y se subordina a ella. Nos permite compartir las experiencias de los primeros cristianos y de los fieles de todas las épocas.

 

Preserva himnos, plegarias, etc., que mantienen viva nuestra fe y la fortalecen. Por su continuidad y consistencia, la tradición nos ayuda a preservar las verdades esenciales mediante la liturgia”.

Aparte de los apócrifos y la tradición está la razón humana. La única declaración que hace mención de la razón es la de la IERE. “La Iglesia Episcopal fomenta en sus miembros el uso de la razón para explorar y comprender las obras de Dios y para tomar decisiones responsables bajo la guía de la Escritura, o recibiendo el consejo de un ministro ordenado o en respuesta a la oración sincera”. De nuevo, se trata de una creencia que gozaría de aceptación dentro de una gran parte de la familia evangélica.


II.- PUNTOS DE TENSIÓN

Hasta ahora hemos podido aprender que en cuanto a bibliología, los evangélicos españoles están muy unidos. Todos creen que la Biblia es la suprema norma de fe y conducta porque ha sido inspirada por Dios y su mensaje central es claro. Dada la supremacía de la Biblia, todas las otras voces se tienen que subordinar a ella (libros, opiniones, creencias, autoridades, etc.)

Ahora bien, es cierto que hay un par de tensiones a nivel confesional que podrían generar desacuerdos en el futuro. Queremos mencionarlas antes de terminar nuestro primer estudio.

01.- ¿Inspiración plena o parcial?

Aunque ninguna denominación en España profesa fe en la inspiración ‘parcial’ de la Biblia, esta idea sí se puede percibir en la declaración de fe de la IEE. Según su confesión, las Escrituras son “inspiradas por Dios mismo” y por lo tanto “están libres de error en todo cuanto atañe a la salvación del hombre”.

Esta frase sugiere una inspiración parcial de la Biblia porque la Palabra de Dios es únicamente autoritativa cuando habla en cuanto a los asuntos relacionados con la redención. La Biblia, según esta postura, podría equivocarse con respecto a datos históricos, geográficos, culturales o matemáticos.

Esta postura sí representa una división dentro del evangelicalismo español puesto que varias denominaciones expresan explícitamente su creencia en una inspiración “plena” o “total” de las Escrituras (Iglesias de Cristo, Salem, Buenas Noticias, Menonitas, Asamblea Cristiana). Otras denominaciones creen que no hay ningún tipo de error en la Biblia. Aquí, entonces, en la cuestión de la inspiración plena o parcial de la Biblia, tenemos un área de tensión teológica.

02.- ¿La Biblia es o contiene la Palabra de Dios?

Un segundo punto de divergencia –y relacionado con el primero- es la cuestión de la relación entre la Biblia y la Palabra de Dios. ¿La Biblia es la Palabra de Dios o simplemente la contiene?

Ya hemos visto que se podría interpretar la declaración de la IEE como una clara negación de la inspiración plena de la Biblia. Otras dos denominaciones en España parecen estar diciendo algo similar cuando recalcan que la Biblia “contiene” la Palabra de Dios. Nos referimos a la IERE y a la Iglesia Metodista Unida.

Por un lado, la IERE recalca que las Escrituras “contienen” toda la doctrina necesaria para la salvación y que el Antiguo y el Nuevo Testamento “contienen la revelación de Dios”. Pero por el otro lado dicen que las Escrituras “son la Palabra de Dios que proclama a Jesús como Dios y hombre y como el Mesías, el Cristo”. A primera vista, suena bastante sencillo: la Biblia es la Palabra de Dios.

Pero hay que leer la frase cuidadosamente: “la Palabra de Dios que proclama a Jesús como Dios y hombre”. El sujeto de esta oración es la Palabra, no las Escrituras. Este matiz es significativo ya que sugiere que la verdadera Palabra de Dios no es la Escritura en sí sino más bien aquello que tiene que ver con la proclamación de Cristo.

En otras palabras, estaría insinuando lo mismo que la IEE, a saber, que la Biblia contiene la Palabra de Dios y que la Palabra tiene que ver con todo cuanto atañe a la salvación del hombre.

Por su parte, los metodistas aseveran que las Escrituras “contienen” todo el conocimiento necesario para la salvación; pero no aclaran si la Biblia es la Palabra de Dios en el sentido pleno de la palabra o si se limita a solamente contener la Palabra.

La postura explícita de la IEE junta con la implícita de la IERE y la Iglesia Metodista en cuanto a la Biblia “conteniendo” la Palabra de Dios sería problemática en España puesto que varias denominaciones tales como la FIEIDE, los Hermanos, Biblia Abierta y FADE confiesan que la Biblia es la Palabra de Dios en términos literales. Éste sería un segundo punto de tensión.


III. CONCLUSIÓN

Después de este primer estudio, podemos ver que la familia evangélica está bien unida en cuanto a la doctrina de la Biblia. Con razón confiesa la UEBE que las Escrituras son “el centro de la unión cristiana”. Todos creen en la ‘Sola Scriptura’, la inspiración bíblica, la perspicacia bíblica y la subordinación de cualquier otra autoridad a la revelación bíblica.

No obstante, hay dos posibles áreas de tensión en la bibliología evangélica española. Primero, ¿es la Biblia plenamente o parcialmente inspirada por Dios? Segundo, ¿es la Biblia la Palabra de Dios en el sentido literal o simplemente contiene la Palabra de Dios?

A la luz de sus respectivas declaraciones de fe, parece ser que la Iglesia Evangélica Española, y tal vez la Iglesia Española Reformada Episcopal y la Iglesia Metodista Unida tiendan hacia la inspiración parcial de la Biblia mientras que las restantes trece denominaciones defenderían su inspiración plenaria.

La semana que viene (parte 2):

¿Qué creen los evangélicos sobre Dios?


1Interesantemente tanto la FIEIDE como la IEE especifican que las Escrituras interpretan las Escrituras (‘scriptura scripturae interpres’), o sea, son su propio intérprete. (Protestante Digital).



17/04/16
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