Parece flojera: es el "síndrome del quemado"

Mexicanos laboran 500 horas más por año que el promedio de los empleados de otras naciones.
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Hace rato que amaneció, el bullicio citadino ya se escucha en las calles y la luz solar comienza a disipar las sombras.

 

El despertador suena una, dos, tres, varias veces y no hay forma de levantarse, el agotamiento vence la voluntad, los párpados pesan y la cama parece una prisión a prueba de toda fuga.

 

Millones de personas en el mundo podrían ser las protagonistas de esta escena que generalmente no tiene que ver con la flojera, sino con un padecimiento conocido como síndrome de Burnout.

 

Este ocasiona un estrés crónico acumulado, producto de estar sometido a largas jornadas de trabajo, presión constante, horarios inflexibles, condiciones laborales poco favorables, recorrer distancias muy largas para llegar al lugar de trabajo y cortos periodos vacacionales, entre otras circunstancias.

 

Este mal, también conocido como síndrome del quemado, es considerado un problema de salud pública en México, pues se estima que afecta a más de 40 por ciento de los trabajadores.

 

Los especialistas apuntan que el síndrome Burnout tiene tres componentes: agotamiento físico y emocional (fatiga crónica causada por trabajar en exceso o por pensar todo el tiempo en el trabajo), despersonalización (tratar con desprecio e indiferencia a los clientes o compañeros de trabajo) e insatisfacción personal (sentimientos de baja realización y frustración).

 

Erika Villavicencio Ayub, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que la cultura laboral en el país no facilita que los índices de personas que padecen Burnout disminuya.

 

Explicó que los jefes y compañeros ven mal que un trabajador salga a la hora que le corresponde, además que algunas empresas aumentan sus exigencias y presión, e inclusive han empleado estrategias de hacer más con menos, es decir, menos personal tiene más carga laboral, aspectos que terminan por repercutir en el organismo del trabajador.

 

En un artículo científico publicado por Enrique Graue, Rafael Álvarez y Melchor Sánchez, director y académicos de la Facultad de Medicina de la UNAM, señalan que el factor desencadenante de este mal es una carga excesiva de trabajo en un tiempo insuficiente para ser realizado.

 

La carencia de apoyo de los supervisores o jefes, ausencia de retroalimentación positiva y reconocimiento de la labor del empleado, percepción de inequidad, incompatibilidad de los valores éticos personales con aquellos de la empresa y la falta de autonomía para la resolución de problemas, son otras causas relacionadas con la aparición del síndrome.

 

Villavicencio Ayub aseveró que este padecimiento está compuesto por síntomas sicosomáticos, emocionales y conductuales, y quienes lo padecen pueden presentar algunos de ellos.

 

Entre los primeros se encuentran fatiga crónica, dolores de cabeza y musculares, insomnio, pérdida de peso, desórdenes gastrointestinales, hipertensión, crisis asmática, resfriados frecuentes y aparición de alergias.

 

Los emocionales son irritabilidad, ansiedad, depresión, frustración, distanciamiento, despersonalización, sentimientos de vacío, impotencia e impaciencia; mientras los conductuales pueden ser cinismo, apatía, pesimismo, hostilidad, suspicacia, sarcasmo, ausentismo laboral, abuso de café, tabaco, alcohol o fármacos, incremento de conflicto con los compañeros y agresividad, entre otros.

 

En México –dijo– la población económicamente activa está inmersa en un ambiente laboral propenso a las enfermedades.

 

De acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)los mexicanos laboran anualmente 500 horas más (alrededor de 2 mil 250) que el promedio de los trabajadores de otras naciones (mil 776 horas).

 

Además, 46 por ciento de los empleados en el país tienen menos de seis días de vacaciones al año. Por ello, planteó la necesidad de educar e informar a empresas y trabajadores que el camino para tener muchos años de servicio productivo es cuidar la salud y el bienestar, pues una persona enferma no puede ser tan productiva como alguien sano.

 

Añadió que las compañías más preocupadas por sus empleados tratan de fomentar en ellos un equilibrio entre su vida personal y laboral y obtien resultados positivos para ambas apartes. Siguiente Subir al inicio del texto. (La Jornada).

 


16/07/14
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