La reconciliación necesita, ante todo, honestidad

La Alianza Evangélica Española invita a reflexionar sobre la reconciliación, desde una perspectiva bíblica, aplicada a diferentes ámbitos.
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Del 17 al 19 de febrero en la ciudad de Bilbao se celebrará el encuentro Idea2017, organizado por la Alianza Evangélica Española. El tema escogido para este encuentro es “Reconciliación”.
 
Se abordará desde una perspectiva bíblica pensando en sus implicaciones para diversos ámbitos: el eclesial, el social, el familiar e incluso el personal.

Uno de los conferenciantes durante el encuentro será José Hutter, presidente del Grupo de Trabajo de Teología de la Alianza Evangélica Española, pastor y profesor en la Facultad Teológica Cristiana Reformada.
 
Hablando con Protestante Digital, Hutter expresa sus expectativas ante el encuentro y resalta la vigencia y necesidad de que los cristianos podamos ser agentes de reconciliación en medio de una sociedad quebrada.


P. ¿Podemos considerar que vivimos en una sociedad fracturada?

R. Sí, se nota bastante. Estamos ante una tendencia que va a peor, o al menos esa es mi impresión.


P. ¿A qué niveles encontramos esta ruptura?

R. Empezamos con el nivel personal. Hay un creciente individualismo. Las personas muestran su egoísmo de una forma que yo hasta ahora no había visto. Cada uno busca de forma cada vez más descarada lo suyo. La familia está siendo destrozada por esta realidad.
 
Vivo en un municipio que tiene el nivel más alto de divorcios en toda España y lo que veo a mi alrededor es una disolución del concepto de familia a niveles jamás conocidos. Prefiero no entrar en el tema político, pero es obvio que nuestro país está notando tensiones de ruptura. Es un tema que está cada día en la prensa.


P. ¿Crees que la reconciliación, en este ambiente, es algo que se presenta deseable?

R. Es absolutamente necesario y deseable. Como cristianos podemos aportar. Desde el punto de vista bíblico, se dice mucho sobre la reconciliación. Lo primero es nuestra reconciliación con Dios, y a partir de ahí, reconciliación con los demás que es posible a todos los niveles.
 
La parábola del hijo pródigo nos da de una forma paradigmática las pautas para seguir en este tema. También en el Sermón del Monte, Jesús nos insta a que antes de atender a asuntos que tienen que ver con nuestra fe, nos reconciliemos con nuestro adversario.


P. A los cristianos se nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación (2. Co. 5) ¿Qué implicaciones tiene esto para nosotros?

R. En primer lugar, el pasaje se refiere a nuestra relación con Dios. Dejarse reconciliar con Dios es algo central del mensaje del evangelio. Y el ministerio de la reconciliación tiene un elemento vertical, pero de esto salen implicaciones horizontales, para nuestra relación con los demás.
 
La reconciliación tiene además un coste implicado. No se consigue de forma gratis, hay que estar dispuesto a pagar un precio. Eso es lo que ha hecho Jesús para conseguir nuestra reconciliación con Dios.
 
Por eso podemos ser generosos asumiendo el coste que implica la reconciliación con nuestro adversario e incluso con nuestro enemigo.


P. ¿Somos los cristianos conscientes de este compromiso en la relación con el prójimo?

R. Esto empieza en nuestra propia iglesia. Conozco casos de gente que acude a la misma iglesia y no se han hablado en años. Esto es una parodia de la vida cristiana, no es lo que Jesucristo quería. Por eso, empieza en la vida personal.
 
El cristiano ha recibido esta reconciliación con Dios, el cual tenía razones para estar enemistado con nosotros. Pero si hemos recibido el perdón y la reconciliación, deberíamos ser capaces de ser generosos.
 
Tenemos otra parábola, la de los dos deudores. Si el mayor deudor es el que no sabe perdonar, es que no hemos entendido lo que es la esencia del evangelio.


P. En este 2017, el año de la Reforma, vemos que se está procurando reconciliar la división histórica que surgió hace 500 años. ¿Puede ser posible una reconciliación en los términos que plantea la Iglesia Católica con la luterana, y otras?

R. Es un tema interesante. Hay que pensar como la reconciliación se aplica a esto. Pero una reconciliación solo puede darse sobre una base que tenga que ver con la Palabra de Dios misma. No puedo hablar por la iglesia luterana, pero he leído los documentos comunes varias veces, y me parece que la cosa se mueve en la superficie.
 
Cuando hablamos de reconciliación hay que poner todas las cartas sobre la mesa. La reconciliación exige honestidad por parte de ambas partes. Y solo se puede reconciliar lo reconciliable.
 
En este caso, preguntaría si la iglesia católica es radicalmente distinta en su teología. Es cierto que el comportamiento ha cambiado, de las hogueras ya hemos salido. Pero ¿se ha anulado el tema de las indulgencias, que fue el detonante de la Reforma?
 
¿Ha aceptado, la Iglesia católica, la Biblia como única fuente de autoridad, o mantiene la tradición al mismo nivel? ¿Ha renunciado a las pretensiones del Papa a representar a todos los cristianos?
 
Estas son algunas de las cuestiones que yo no veo reflejadas en estos documentos. Uno puede renunciar al uso de la violencia y la coacción, esto ya no es un problema. Pero hablar de una reconciliación teológica es algo más profundo y creo que debe plantearse así.


P. Finalmente, ¿cuál es tu expectativa para el encuentro de este año?

R. Creo que va a ser un tiempo muy especial. Tengo mucha ilusión porque el tema, y el contexto en el que se plantea, será muy interesante. Espero que muchas personas puedan tomarse este fin de semana para acompañarnos para reflexionar y compartir juntos (Autor: Daniel Hofkamp/Protestante Digital).

 

31/01/17
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