La guerra de Kim Jong-Un contra el cristianismo (1)

En Corea del Norte cada año muchos cristianos son descubiertos y castigados por seguir a Cristo.
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(Pau Amat/Protestante Digital).- Un país donde el estado lo decide todo sobre tu vida. Un país sin color, excepto por los carteles propagandísticos que decoran edificios y monumentos de hormigón.

Un país donde el Gran Líder lleva muerto 24 años, pero sigue gobernando y sus seguidores muertos de hambre deben venerarlo a él, a su hijo y a su nieto como si fueran dioses. Esto no es “1984” de George Orwell, es peor: es el 2018 de Kim Jong-Un.

Hee Young* volvía a casa del colegio un día cualquiera cuando, al abrir su madre la puerta, vio el suelo cubierto de ropa, tazas, libros y otras cosas. “¿Qué ha pasado? ¿dónde está papá?”, preguntó.

Los ojos rojos de su madre le dijeron lo que su boca apenas balbuceaba: “el Departamento de Seguridad Estatal ha venido. Registraron la casa y encontraron una de las biblias. Tu padre… fue arrestado”.

Hee Young nunca se despidió de su padre ni volvió a saber de él. Lo más posible es que fuera asesinado o enviado a un campo de prisioneros. Su abuela moribunda sugirió quemar las biblias antes de otro posible registro.

“No pasa nada por destruir la Biblia, mientras permanezcamos fieles a nuestra fe en Dios”, decía. Durante tres años la familia vivió en circunstancias inciertas hasta que un día fueron obligados a mudarse a una aldea aislada para los de clase más baja. Fue un castigo duro, pero mucho mejor que ser enviados a prisión.

Años más tarde, Hee Young escapó a Corea del Sur a través de China. Vivió para contar su historia, aunque otros muchos no lo hacen.

Los contactos que Puertas Abiertas tiene en el país y en la frontera confirman que la historia de Hee Young no es extraordinaria: cada año muchos cristianos son descubiertos y castigados por seguir a Cristo. Pero ¿cómo hace el régimen de Kim Jong-Un para encontrarlos? ¿Cómo funciona el sistema para descubrir a los cristianos?

Al parecer hay tres principales grupos de vigilancia:
 
 
1.- El Departamento de Seguridad Estatal (DSE) hace también de policía secreta y reúne información dentro y fuera de Corea del Norte, forma a espías profesionales para que se infiltren en las redes cristianas y también gestiona los infames campos de trabajo forzoso. Una especie de SS de Corea del Norte.

2.- El Ministerio de Seguridad Ciudadana (policía regular), que es el responsable de la vigilancia regular de los ciudadanos, y llevan a cabo registros aleatorios en las casas.

3.- Espías profesionales, formados y contratados por el Departamento de Seguridad Estatal. Si se les encarga infiltrarse en redes cristianas, reciben formación religiosa. Pueden organizar reuniones de oración falsas y aprenderse de memoria historias de conversiones extraordinarias. Al tener un buen conocimiento de la Biblia, es posible que lleguen a convencer a verdaderos cristianos de que son de confianza.



Por otro lado, están las sesiones de autocrítica. Todos los sábados, los ciudadanos del país deben acudir al Centro de Investigación Local Kim Il-Sung.

 

Allí estudian las enseñanzas de los Grandes Líderes, pero también participan en las sesiones de autocrítica: todos han de confesar algo malo que hayan hecho esa semana y qué van a hacer para mejorar. Después de esto, el grupo está obligado a acusar a la persona públicamente.

 

Dentro de los pueblos y ciudades, cada ciudadano forma parte de una Unidad Comunitaria local, cuyo líder vigila todas las actividades de los miembros. El líder de la unidad escribe informe semanales o quincenales.

 

Por último, el Comité Principal del Partido recibe frecuentemente encargos del Departamento de Seguridad Estatal para vigilar a ciertas personas como, por ejemplo, los cristianos.


Además de todo esto, existen recompensas cuantiosas para aquellos que ayudan a capturar cristianos. El sistema de clases imposibilita que alguien ascienda en la escala social, algo que solo ocurre si has ayudado al Gobierno compartiendo información importante y se ha cambiado a consecuencia tu expediente.


La semana que viene seguiremos viendo más de este entramado de tácticas orquestadas contra la lista negra de enemigos de la dinastía Kim, americanos y cristianos a la cabeza. Pero te animo a que tomes esta semana para orar de forma especial por los cristianos de Corea del Norte.


La oración tiene más poder que cualquier misil y confiamos, porque lo hemos visto (en la caída de la URSS, por ejemplo), en que lo que no ha conseguido frenar la comunidad internacional durante décadas y décadas, Dios es capaz de derribarlo en un solo día.


Oremos constantemente para que esta generación de cristianos norcoreanos sea la que por fin vea ese nuevo amanecer después de más de 60 años en angustiosa oscuridad y puedan conocer el privilegio de adorar a Dios en libertad tal y como lo hacen sus hermanos del sur.


*Nombre cambiado por razones de serguridad 

 


19/02/18
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