El niño de 11 años que da charlas a grandes directivos

Una de ellas la pronunció en Santiago de Compostela donde compartió escenario con la presidenta de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial para hablar sobre "El mundo que viene".
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“Tengo dos pasiones: una el fútbol. Soy ‘megafán’ del Valladolid y, por supuesto, del Real Madrid. También soy portero en el equipo de fútbol sala de Villanubla. La otra pasión son los ordenadores, los videojuegos y la programación, que es de lo que vengo a hablaros hoy”.
 
Así empezaba Antonio García Vicente, a la edad de 8 años, su conferencia como el ponente más joven de TedxYouth Valladolid, bajo el título “Programar para aprender sin límites”.
 

La charla tuvo impacto global. Ha tenido más de 1.400.000 visualizaciones y ha animado a muchos niños y mayores a aprender a crear cosas nuevas programando.

 

A raíz de ello, todavía hoy recibe miles de mensajes de agradecimiento y han contactado con él y su familia desde países como México, Costa Rica, Argentina, Colombia o Paraguay para colaborar en proyectos educativos.  

 

Antonio García ofreció también la charla de cierre en el concurso Desafío Stem de Telefónica, fue ponente sorpresa en el evento Grandes Profes 2018, ha concedido numerosas entrevistas para medios de comunicación nacionales y extranjeros, imparte un curso de Scratch Creativo en la Universidad de Valladolid durante el Scratch Day y da charlas a altos directivos de empresas.

 

La última la pronunció en Santiago de Compostela, donde compartió escenario con la presidenta de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial, o el exdirector del CNI para hablar sobre ‘El mundo que viene’.

 

Ahora Antonio García está en sexto de Primaria, la asignatura que más disfruta es la de matemáticas y ha creado más de 100 videojuegos, todos para divertirse, aunque también muchos de ellos le sirven, a él y a sus compañeros de clase, para aprender.

 

 

“Me di cuenta de que programar también me ayudaba a aprender de forma más divertida lo que estábamos dando en el cole, de que podía aprender jugando y jugar aprendiendo”, dice.

 

 

Desarrollando videojuegos se aprendió todos los huesos del cuerpo humano o los planetas terrestres.

 

Para introducir a niños como él en este ámbito fundaron el Club de Programación de El Páramo de Villanubla (CPPV) del que ya forman parte 54 alumnos y donde se integra también la madre de Antonio, Maria José Vicente Neira, informática. Noelia García, la hermana de 13 años de Antonio, participa igualmente en distintos talleres y cursos además de desarrollar sus programas de ayuda para las clases y algunos juegos para móvil.

 

Prueba del interés de Antonio García Vicente por el mundo de la programación y de su interés por transmitir sus ventajas es su participación el pasado 25 de enero en el primer Récord Guinness tecnológico celebrado en Madrid, en el que un total de 585 personas lograron ser ‘la clase de software con más alumnos del mundo’.

 

Un récord con el que se inicia el programa Acelera España, que aspira a reconvertir el paradigma de la empleabilidad fomentando el talento tecnológico en nuestro país. El mensaje que repite Antonio García hasta la saciedad en sus charlas es que si un niño como él puede programar, cualquier otro, niño o adulto, puede hacerlo.

 

 

“Yo les animo porque es divertido y porque creo que es bueno y les puede hacer falta en el futuro para encontrar un trabajo pero, como comprenderás, con 11 años no le voy a decir a nadie lo que tiene que hacer”.

 

 

La de expresarse bien es otra de las habilidades que dice tener desde muy pequeño. “Me sale de forma natural”.

 

 

ACABAR CON LA CONTAMINACIÓN DE LAS FÁBRICAS

 

Otro punto en el que insiste es el de desvincular la programación y los ordenadores de la idea tan extendida “de que somos niños raros, ahí todo el día pegados al ordenador y sin relacionarnos con los demás”. Él, si tiene que elegir entre proteger la portería o quedarse en casa programando, dice que prefiere el fútbol.

 

De hecho, la primera opción que apunta cuando se le pregunta qué le gustaría ser de mayor es: “a mi lo que me gustaría es ser portero de fútbol, pero como sé que es difícil y que la carrera de los deportistas es corta, lo otro que me encantaría es ser inventor”.

 

Con estas segundas miras ya tiene un proyecto en mente para desarrollar “cuando adquiera los factores y los conocimientos que me faltan, que es una herramienta para acabar con la contaminación de las fábricas”. Pero tampoco se quiere complicar la vida antes de tiempo.

 

“Todavía no soy mayor ni tengo prisa por serlo. Ya tendré tiempo para decidir qué quiero ser en el futuro. Por ahora, estoy muy bien así”. Actualmente, Antonio sigue aprendiendo en el CJP (Club de Jóvenes Programadores de la Universidad de Valladolid) nuevas herramientas y lenguajes de programación con los que hace sus proyectos y aplicaciones móviles, como Arduíno, Unity, RPG Maker, App Inventor, App Lab... (emprendedores.es).

 


18/02/19
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