Bolsonaro: "Brasil y Dios por encima de todo"

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"Brasil y Dios por encima de todo", es una de las frases que expresó hoy Jair Bolsonaro al tomar posesión como presidente de ese país y que destaca la prensa internacional, que también considera "novedosa" la "fuerte presencia religiosa en las palabras y actos" del nuevo mandatario.

 

Y es que, como se sabe, el nuevo presidente de Brasil ganó las elecciones al contar con el apoyo de la mayor parte de población evangélica (un 29% hasta el 2019), incluida su esposa Michelle y pastores destacados que además se desempañeban como congresistas, representando a la quinta parte de esos escaños legislativos. 

 

Fue en ese mismo año del 2016 cuando se dice que Bolsonaro se convirtió al cristianismo y se dieron a conocer imágenes y videos del momento en que se bautizó en el Río Jordan durante un viaje especial que realizó a Israel.

 

El presidente brasileño, un exmilitar retirado de 63 años de edad al que muchos califican de racista, misógino y homofóbico, estuvo a punto de perder la vida durante el atentado que sufrió en su campaña electoral tras ser acuchillado. Consideró que es un milagro el seguir con vida y es aliado de Israel, cuyo primer ministro Benjamín Netanyahu asistió a su investidura.

 

Precisamente hablando de Israel, uno de los aspectos que más simpatías y apoyo le significó por parte de de ese País y de los evangélicos cariocas fue el asegurar que si ganaba las elecciones trasladará la embajada de Brasil que se encuentra en Tel Aviv para instalarla en Jerusalén, considerada la Capital Eterna de Israel y de gran significado para los creyentes.

 

Igual de importante para conseguir el triunfo electoral fue el que Bolsonaro basara su oferta política en la defensa de la familia tradicional y su rechazo hacia la ideología de género y el aborto, temas estos últimos dos que a la vez le significan la oposición y rechazo de quienes integran los movimientos a favor de la agenda LGBTI.

 

 

CEREMONIA DE TOMA DE POSESIÓN

  

En su discurso inaugural, aparcó su habitual criminalización del Partido de los Trabajadores (PT) para convocar a los diputados a unirse en “la misión de reconstruir la patria liberándola del crimen, la corrupción, la sumisión ideológica y la irresponsabilidad económica”.

 

Bolsonaro y el presidente de EE UU, Donald Trump, aprovecharon la inauguración para exhibir, vía Twitter, su alianza, que supone un giro copernicano de la política exterior brasileña.

 

Trump saludó al nuevo presidente de Brasil con un tuit que decía: “Estados Unidos está contigo”, a lo que este respondió: “Juntos, con la protección de Dios, traeremos más prosperidad y progreso a nuestros pueblos”.

 

El nuevo presidente, que exhibe su admiración por el magnate, su discurso y método, pretende forjar una alianza con la primera potencia mundial, aunque a la ceremonia Washington envió al secretario de Estado, Mike Pompeo. 

 

Bolsonaro, que llega al cargo con un fuerte mandato de los electores (ganó con el 55%) para que resuelva los grandes males que lastran a la primera potencia latinoamericana y entierre el legado del PT, afirmó que actuará “guiado por la Constitución y con Dios en el corazón”.

 

“Brasil y Dios por encima de todo”, subrayó. Durante su discurso al país (el segundo del día) desde el palacio de Planalto y ante una multitud de devotos, sacó de repente una bandera de Brasil y la agitó como en un estadio al grito de “nuestra bandera jamás será roja”, un grito de guerra bolsonarista que hace referencia al PT y a la izquierda. 

 

A la ceremonia asistieron dos primeros ministros muy afines a Bolsonaro, como el israelí Benjamín Netanyahu, que concluía una visita oficial de cinco días, y el húngaro Viktor Orbán, además de mandatarios de la región como el chileno Sebastián Piñera o el boliviano Evo Morales. Bolsonaro retiró las invitaciones a Venezuela, Cuba y Nicaragua.


Brasilia, la capital, acogió una toma de posesión con una expectación que recuerda a la que generó la de Lula, en Año Nuevo de 2003. Las ansias de cambio eran entonces también enormes.

 

Aquel fue un giro a la izquierda, ahora es un volantazo a la ultraderecha. La división imperante quedó clara en la plaza de los Tres Poderes —donde se ubican las sedes del Gobierno, el Congreso y el Supremo— con los abucheos a los diputados no afines a Bolsonaro.


Bolsonaro ha triunfado con un discurso muy nacionalista que da la espalda a Mercosur; ultraconservador en lo moral; privatizador en lo económico y que defiende disparar a matar a los delincuentes si sus víctimas o la policía están en peligro. En su discurso al Congreso volvió a apostar por flexibilizar la venta de armas y aseguró que el Estado no gastará más de lo que recaude.


En las próximas semanas se verá si abandona el pacto de París sobre el cambio climático y el acuerdo de la ONU sobre inmigración. La promesa de trasladar la embajada a Jerusalén tampoco ha sido oficializada durante la visita de Netanyahu. En el horizonte, el posible boicot de los países árabes, buenos socios comerciales (www.enlabrecha.mx y con información de El Pais).

 


01/01/19
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