Abuso sexual ocurre por ignorancia y silencio

Es común que los padres hablen con los menores del tema, pero lo hacen de forma errónea.
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El abuso sexual infantil es posible cuando se juntan dos factores: el silencio, porque no se habla de él al interior de las familias, y la ignorancia, porque cuando un padre de familia se atreve a abordar el tema, generalmente lo hace de forma errónea, dice Juanita Nuñez, psicóloga y directora de la Asociación de Mujeres Sobrevivientes de Abuso Sexual (Musas), con experiencia de 20 años en tratar el abuso sexual infantil e impartir talleres de prevención para niños de tres a 13 años.

 

La especialista asegura que el trabajo de prevención que la asociación realiza desde hace años es compleja porque el tema del abuso sexual ni se toca ni se previene por el miedo constante que tienen los padres de familia, quienes prefieren omitir hablar de la problemática antes que aceptar que sus hijos corren peligro, incluso, dentro de su misma casa.

 

“Es el único delito del que los padres de familia se enteran y voltean la cara, no lo denuncian y muchas veces protegen al agresor por ser casi siempre algún ser querido; el padre biológico de la víctima, el abuelo, el tío, el primo o un amigo muy cercano, todos personajes impensables”, dice la experta.

 

Juanita Nuñez, explica que los padres tratan de impedir que se cometa el abuso sexual en contra de sus hijos sin ninguna instrucción profesional, “cometen el error de decirles que no deben permitir que nadie los toque sin aclararles qué parte del cuerpo, en qué edad y en qué circunstancias de la vida, después nos encontramos con jóvenes y adolescentes con miedo a que alguien los toque o que se sienten malos por sentir placer si una pareja sentimental los toca”, dice.

 

Los agresores son hombres y mujeres. Las víctimas niñas y niños por igual “la estadística nos indica que es un porcentaje de cincuenta y cincuenta aunque se tiene la falsa idea de que sólo las niñas corren peligro y eso mismo hace que a los niños se les ponga menos atención y por ello sean presas fáciles de los abusadores sexuales”, advierte.

 

Asegura que las estadísticas de abuso sexual son altas, aunque no se tienen cifras oficiales; sus propios estudios indican que 90% de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso sexual en un momento de su vida, desde un tocamiento en la calle hasta una violación con violencia. Estudios a nivel mundial, realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que 20% de las mujeres y de 5% a 10% de los hombres, manifestaron haber padecido algún tipo de abuso sexual en la infancia.

 

MANIPULACIÓN

 

De los niños se abusa con contacto físico o sin él. Hay tocamientos, masturbación, contactos bucogenitales o penetración y sin contacto físico con exhibicionismo, masturbación delante del menor, observación del niño desnudo, narración o proyección al menor de historias con contenido erótico o pornográfico. Los abusadores manipulan la dependencia y la confianza del menor y preparan el lugar y momento del abuso. Es en esta etapa donde se incita la participación del niño o adolescente por medio de regalos o juegos.

 

Después viene una interacción sexual abusiva: es un proceso gradual y progresivo, que puede incluir comportamientos exhibicionistas, voyerismo, caricias con intenciones eróticas, masturbación. El abusador, generalmente por medio de amenazas, impone el silencio en el menor, a quien no le queda más remedio que adaptarse. En prevención profesional, el país está en pañales, asegura Nuñez:

 

“Los padres de familia prefieren gastar en cosas materiales que un taller de prevención, es como un insulto que se les invite a que sus hijos obtengan una herramienta para la vida, como puede ser un taller de éstos que les evitaría muchos problemas”. Aún así, la labor ha sido constante. Musas imparte talleres en donde a los niños se les da herramientas para identificar y prevenir un abuso sexual y talleres para adultos que les permita identificar patrones de violencia familiar en sus hijos.

 

Con alumnos desde preescolar, la asociación Musas ha logrado salvar a muchos “chiquitos” de sufrir abuso y han detectado a través del curso a niños que estaban siendo abusados y que callaban el hecho por miedo, incluso se ha logrado alertar a algunos padres de que en sus hogares o en el entorno cercano hay peligro para sus hijos. El taller se imparte en 15 horas y los niños de tres a 13 años asisten por tres horas cada jueves, lo imparten especialistas en el tema y les enseñan a los niños a conocer su cuerpo, autoestima, sus derechos y cómo protegerse y cuidarse de un agresor.

 

ESTRATEGIAS

 

“El curso es personalizado, porque no se le puede hablar lo mismo a un niño de tres que a uno de 10, cada uno de ellos tiene su propio lenguaje y no podemos generalizar que todos los agresores se acercarán de la misma forma a su víctima, no sirve de nada decirle a un pequeño que es mentira que matarán a su madre si dice algo, si el agresor está utilizando la estrategia de darle dulces a cambio de que el pequeño haga lo que él dice, es por eso que cada caso debe tratarse con el lenguaje que el niño conoce”, afirma.

 

La especialista comenta que el taller se lleva a cabo con juegos y que los niños van revelando situaciones en las que identifican cuándo y con quiénes sienten que han estado en riesgo, o bien terminan diciendo si alguien abusa de ellos o si tiene varios abusadores en su vida.

 

“Es importante nunca bajar la guardia. Los niños que más corren peligro son los de edades entre los 9 y 10 años y los de 12 y 13 años porque es donde los papás creemos que ya la libramos y comenzamos a dar más libertades y a observarlos menos, porque los vemos más grandes, incluso un niño de 12 años con 1.70 metros de estatura puede ser abusado, en Musas, tenemos miles de casos registrados”.

 

La terapeuta asegura que otros niños vulnerables son los hijos de padres divorciados, pues al rolar entre una casa y otra quedan al cuidado de extraños los fines de semana y son niños que para los agresores se vuelven presa fácil.

 

La directora del grupo Musas, asegura que un punto clave para evitar el abuso es la prevención y que al finalizar un taller, un niño adquiere habilidades básicas que le permiten protegerse de los peligros a los que está expuesto y habrá adquirido los conocimientos necesarios para saber que nadie tiene derecho a hacerles daño y cómo anunciar que están en peligro.

 

Aprenden a enfrentar y detectar riesgos que corren no sólo de extraños sino de integrantes de su familia. “La mejor forma de proteger a un niño es con amor y dedicándole tiempo. Un niño que se siente amado y que sabe que le brindan tiempo y lo escuchan es muy difícil que calle y no diga lo que le está pasando, además dan muchas señales cuando están abusando de ellos”, dice. Fuente: El Universal.


01/09/12
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