6 excusas de cristianos para terminar su matrimonio

Si alguna cree que Dios le dice que haga algo que claramente contradice la Biblia, está bajo la influencia de un espíritu de engaño. Escrito por J. Lee Grady.
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Ben y Marie (no son sus nombres reales) han estado casados por 12 años y tienen tres hijos. Su matrimonio nunca fue perfecto y las discusiones entre sí nunca cesaron, mayormente por no tener suficiente dinero para pagar sus cuentas.

 

Al final Marie decidió terminar su matrimonio simplemente porque alegó que Dios “le dijo” que se divorciara. Unos meses después Dios “le dijo” que se fuera a vivir con otro hombre.

 

Hoy en día la iglesia está llena de historias como esta. Mientras sí existen ciertas razones bíblicas y justificables para dar fin a un matrimonio, demasiados creyentes están tomando el camino fácil para divorciarse, allanando así el camino para los demás con sus malos ejemplos.

 

Esto se ha convertido en un problema especialmente en ciertos círculos carismáticos porque creemos en escuchar la voz del Espíritu Santo.

 

Hoy día es conveniente culpar al Espíritu Santo por nuestras malas decisiones diciendo “Dios me dijo que lo hiciera”.

 

Aquí están seis de las excusas más malas y comunes que he escuchado recientemente de personas que escogieron el camino fácil del divorcio en vez del camino estrecho de la sanidad:

 

1. “En primer lugar, nunca nos debimos haber casado”. Las parejas enamoradas pueden tomar decisiones tontas, de seguro. Algunas van y se casan rápido sin tan siquiera tomar clases prematrimoniales, mientras que otras no están financieramente preparadas; muchos matrimonios se convierten en una pesadilla de estrés y facturas pendientes de pago.

 

2. “Nuestras familias no se llevan”. Recientemente me enteré de un joven que llevaba dos años de casado—su esposa estaba embarazada—y decidió terminar con su matrimonio porque sus padres nunca aprobaron a su esposa. Eso es ridículo.

 

El matrimonio no es entre familias, es una relación única entre un hombre y una mujer. Génesis 2:24 dice “dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Los matrimonios que permiten que sus padres los controlen van de camino al desastre.

 

3. “Con el tiempo nos distanciamos”. Este es el clásico comentario, pero lo que en realidad quiere decir es: “Me voy a escabullir”. También es un indicativo que la conexión con la esposa se basa más en un suave sentimiento romántico que en un sólido pacto.

 

A Satanás le encanta dividir; usa la sospecha, la desconfianza, el coraje, la amargura, y las palabras abusivas para crear un ambiente tóxico en el hogar. No le dé al enemigo esa oportunidad (lea Efesios 4:27) al escuchar sus mentiras. Jesús puede reconectar lo que usted ha permitido que se separe.

 

4. “Discutimos mucho”. Esa es una excusa barata. Muchas parejas en la Biblia tuvieron frecuentes desacuerdos, incluyendo Abraham y Sara, el padre y la madre de nuestra fe. Discutir en realidad es más saludable que enterrar las emociones, siempre y cuando sepan resolver el conflicto y liberen el coraje rápidamente.

 

Si usted y su cónyuge discuten constantemente, puede ser una señal de que no manejan bien el estrés o que uno o ambos necesitan nuevas destrezas de comunicación. Encontrar un nuevo cónyuge no va a solucionar el problema ¡si el problema es usted!

 

5. “La consejería no ayudó”. Creo mucho en la consejería matrimonial y las parejas en problemas siempre deben tratar de buscar consejería antes de ponerle fin a la relación. Mas si su matrimonio ha estado en problema por años, tres sesiones de una hora de consejería con un pastor no van a solucionar el problema de la noche a la mañana.

 

Los consejeros no son magos. Sea paciente. Si su matrimonio está en caos tomará tiempo repararlo. Puede que tome meses solo sacar los escombros antes de que pueda reconstruir.

 

6. “Dios me dijo que me casara con otra persona”. Esta es la excusa más absurda e irrisoria que he escuchado, pero hasta pastores la han usado. Un ministro de California se divorció de su esposa y se casó con otra mujer la semana siguiente porque “Dios se lo dijo”.

 

Es triste que le echen la culpa a Dios de semejante insensatez. Si alguna vez cree que Dios le está diciendo que haga algo que claramente contradice la Biblia, está bajo la influencia de un espíritu de engaño.

 

Por favor humildemente sométase y busque ayuda inmediatamente. Si está teniendo problemas matrimoniales y está pensando que el divorcio es la única solución, detenga todo lo que esté haciendo y respire profundo. Vaya despacio.

 

Antes de precipitarse a abrir la puerta de escape, pídale a Dios que le dirija y busque ayuda de amigos. Aunque puede que haya ciertas situaciones en las que el divorcio es inevitable, no asuma que esta es su única opción. El amor y la misericordia del Padre pueden sorprenderle.

 

— Lee Grady es orador, escritor y el exeditor de la revista Charisma. Actualmente es el fundador del ministerio The Mordecai Project y viaja internacionalmente. Visite www.themordecaiproject.org.  Usado con permiso de la revista Vida Cristiana www.vidacristiana.com).

 


10/11/14
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